Materia Viva Ciudad de México

ELLE DECORATION

“En la cerámica, el calor transforma la materia y también las ideas. El fuego que vio nacer a Proyecto Mono Rojo se traduce a la pasión con la que evoluciona y se expande esta propuesta.”

Proyecto Mono Rojo se creó a partir de una necesidad en particular: crear un espacio donde los artistas trabajen, exhiban y crezcan dentro de una misma estructura. Al expandir el universo del Taller Mono Rojo, un espacio dedicado a la cerámica desde hace más de una década, la galería ofrece una plataforma para sus artistas, llevando su práctica hacia nuevos medios. El proyecto surge del diálogo entre Jimena Antúnez y Olmo Aguirre, al que más tarde se sumó José Kuri. "Teníamos la inquietud de tener una galería de arte y la necesidad de integrar a Taller Mono Rojo en ella", comentan los fundadores en entrevista. "Queríamos representar a los artistas que forman parte de este espacio y sumar a creadores que colaboran con nuestra locura". La cerámica es el punto de partida del proyecto. "Es un soporte tan versátil que puede alojar posibilidades que van de lo ritual a lo arquitectónico". En ese rango, las disciplinas se cruzan sin fricción, expandiéndose hacia el diálogo con medios como la carpintería y la pintura. "Los lenguajes del diseño y del arte contemporáneo han encontrado aquí un espacio para disolver sus fronteras; entrar y salir del mundo de las ideas a través de la materialidad de la cerámica es un placer que deviene obsesión", comentan Antúnez y Aguirre. La selección de artistas responde a esa misma lógica interna: se basa en la química que cada uno establece con el proyecto. Nombres como Willie Gurner, Carlos Morales, Hiroshi Okuno, Maya Sakuma, Waysatta Fernández, Salvador Núñez y Naoya Sakaguchi forman parte de este ecosistema en constante movimiento.

La exposición Bad Manners encapsula la esencia del proyecto. Cerámica, escultura y pintura se articulan en piezas que retan la tradición y la cultura de masas. Aquello que podría considerarse imperfección se revela de manera poética, proponiendo una reinterpretación de cómo se exhibe el arte y de los límites de la belleza. Es un espacio donde experimentar, fallar y volver a intentar forma parte del mismo impulso. Proyecto Mono Rojo avanza así, entre intuición y oficio, sosteniendo una energía que se comparte.

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